Claudia
Alvarez nació en 1966 en Buenos Aires.
Hizo estudios de Filosofía y Música.
Desde
su adolescencia participó en grupos juveniles parroquiales, buscando a
Dios a través de la música.
Hacia
finales de 1984 encontró, junto a un grupo de amigos con quienes había
dado nacimiento a un incipiente movimiento católico presente en varias
escuelas estatales, la experiencia de Comunión y Liberación al conocer
a los sacerdotes Leonardo Grasso y Cesare Zaffanella, recién llegados
desde Italia respondiendo al llamado a la misión lanzado por Juan Pablo
II a CL.
Conoce
a Don Giussani en 1986, cuando visitó por primera vez la Argentina.
En
esos años compone cantos como “Cambiar al hombre”, “Toda la
Vida”, “La verdad de la vida”, “I Juan, 1” y “Quién
soy”.
Junto
al grupo “Presencia”, integrado por Claudia y otros integrantes de
la comunidad cielina de Buenos Aires que amaban la música, muchas de
estas canciones y otras de la tradición popular latinoamericana son
interpretadas públicamente en diferentes eventos, como en el Festival
de la Canción Navideña o la Jornada Mundial de la Juventud celebrada
en Buenos Aires con Juan Pablo II el Domingo de Ramos de 1987, antes más
de un millón jóvenes.
En
los años inmediatamente siguientes, nacen canciones como “Encarnación”
–surgida de su amistad con el P. Virgilio Resi- y “Milagritos”
–dedicada a sus hijos-.
Después
de muchos años sin componer, el reencuentro con los amigos de CL y el
reconocimiento inequívoco de la paternidad de Don Giussani, la llevan a
una nueva etapa creativa (“María”, compuesta en ocasión del 50ª
aniversario de CL y cantada en la Peregrinación al Santuario Nacional
de Luján; y las más recientes “Como un niño”, “Despiértame”,
“Alas de paloma”, “Insisto” y “Aquí estoy, Señor”).
Hoy
todos esos temas se incluyen en el CD “Despiértame", dedicado a
Don Giussani, que expresa la gratitud de la cantautora para quien la miró
con la mirada de Cristo.